Frases: Fiodor Dostoievski

Novelista ruso, uno de los más importantes de la literatura universal, que escudriñó hasta el fondo de la mente y el corazón humanos, y cuya obra narrativa ejerció una profunda influencia en todos los ámbitos de la cultura moderna. Nació en Moscú el 11 de noviembre de 1821. Su infancia fue bastante triste y, cuando contaba sólo diecisiete años, su padre, que era un médico retirado del ejército, le envió a la Academia Militar de San Petersburgo. Pero los estudios técnicos le aburrían y, al graduarse, decidió dedicarse a la literatura.


Es al separarse cuando se siente y se comprende la fuerza con que se ama.

El secreto de la existencia no consiste solamente en vivir, sino en saber para que se vive.

Creo en la vida eterna en este mundo, hay momentos en que el tiempo se detiene de repente para dar lugar a la eternidad.

Amo a la humanidad, pero, para sorpresa mía, cuanto más quiero a la humanidad en general, menos cariño me inspiran las personas en particular.

El verdadero dolor, el que nos hace sufrir profundamente, hace a veces serio y constante hasta al hombre irreflexivo; incluso los pobres de espíritu se vuelven más inteligentes después de un gran dolor.

La mujer, sólo el diablo sabe lo que es; yo no lo sé en absoluto.

El hombre se complace en enumerar sus pesares, pero no enumera sus alegrías.

Los celosos son los primeros que perdonan, todas las mujeres lo saben.

Después de un fracaso, los planes mejor elaborados parecen absurdos.

Hay que querer hasta el extremo de alcanzar el fin; todo lo demás son insignificancias.

Es difícil juzgar la belleza: la belleza es un enigma.

Se sufre de dos clases de celos: los del amor y los del amor propio.

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