Pensamientos: 13.11

El beso frió llego a mi piel por necesidad
cuando me aventure a sentirte para dejarte.
Así partí y la calle me recibió con su abrigo
como la santa madre que es para los mendigos

Tu saliva tan dulce invadió mi ser,
libremente paseando por mis arterias
entre sintético y natural, de liquido a carne
me alzaste en plena tormenta para dejarme caer.

El beso cruel de tu partida apareció,
las marcas que has dejado no se lavan.
Del púrpura nacido de la roja pasión,
por el placer de extrañar tus caricias.

Tus ojos apagados trajeron la luna perpetua
incapaz de calentarme en este frío diciembre.
El hielo me adhiere a la calle y no puedo andar,
hasta mis huesos cala la escarcha de tu vacío.

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