Pensamientos: El tic tac del reloj

Tic tac daban las agujas en la pared y PUM PUM! el armatoste de su pecho le respondía, un ardor por dentro se apresuraba sin hallar donde salir y le quemaba la garganta, desesperado buscaba aire, aspiraba entonces enormes bocanadas de aire decembrino helado… y ese aroma, ese aroma seguía en el aire… ese dulce aroma. Supongo que a eso huele amar se decía para el mismo pero también ardía el aire.
Evitaba mirarle pero era inútil. Así como ardía ese pecho tantas veces remendado, los ojos le respondían en un giro hacia esa figura, el temblor le atacaba, la boca seca por el fuego que no tenia escape y las palabras se abalanzaban unas contra otras. Un como estas? Un no quiero verte, un porque no vuelves? Tantas preguntas agolpadas y tantos síntomas que no sabía explicar.
Tic tac dio el reloj otra vez… solo un segundo había pasado, y el PUM PUM! de ese frio sujeto había recorrido volando miles de horas en ese letargo artificial producto de su presencia, las memorias ahora presionaban las palabras que no salían, vividas imágenes tan palpables, su calor, sus labios, el bienestar que sentía cuando ella estaba. ELLA por quien estaba más que claro era la persona que menos debía apreciar por el bien de ambos.
Pretendía no verle, pero ese alucinógeno cegador aroma le tornaba su cuello para mirarla…. Una respuesta a medias que se escapo, un sí o un no? Ahora que mas da si no lo recuerda, está demasiado ocupado sintiendo, recordando, queriendo, dudando y haciendo maravillas para sostenerse en pie. Y al final? Le mira y en ese momento deja la llovizna de caer y ahí están sus cabellos aun cubriendo parte de su rostro, la sonrisa a medias que tanto le encantaba como si Dios no hubiera tenido tiempo de afinar ese detalle en ella, pero aun así le enloquece esos trazos finos que forman su cara, el brillo de sus ojos tan inocentes.
Tic tac dan las agujas una vez más. No había pasado un minuto y así a como llego se marcho, la perfección que tanto había esperado le visitara entro como cuando se cuela el sol en la mañana en las grietas de la ventana, y de la misma forma como la nube se lleva ese brillo celestial cubriendo el resplandor del sol… así mismo se fue ella. Pum Pum!! Ahora más lento, responde su engrane bombeando la roja sangre que ahora deja de llenar sus mejillas. El ardor en su pecho y las palabras que no dijo se convierten en agua de mar, tan salada que escapa por las cuencas de sus ojos. La llovizna sigue cayendo sobre el concreto y los hierros retorcidos.
Tic tac, tic tac, tic tac… le dice el reloj de la pared recordándole que el tiempo no se detiene que las esperanzas también corren en esas agujas oxidadas. Los barrotes de su celda fueron más expresivos que el al verla. Una visita que espero una vida, pasada en segundos, ese aroma que ahora está de nuevo tan fresco en su memoria también le llama inútil, inútil y cobarde por no lograr manifestarle que aun le apreciaba.
PUM PUM!! Su pecho le increpa, ese reloj de carne dentro de si asiente al tic tac de la pared. Ese tiempo que no se detiene y cada día que el envejece un poco, es un día que ella se embellece mas y mas, cada día que él no mira el sol, es uno que ella pasea en un mundo lleno de colores hermosos. Él como árbol marchitándose en el invierno, mientras ella florece en la primavera. Y lo nota, cada vez que mira sus manos tan desnudas y de huesos como ramas, extrañando el contraste de la suavidad de su piel en la suya.
El tiempo no perdona, no olvida. El tiempo sabe mancillar el orgullo de un hombre haciéndole revivir miles de veces su error. Sabe correr cuando la vida es placentera y arrastrarse lentamente cuando esta se llena de dolor…. TIC TAC…

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