La libélula y la mantis

La libélula cantando, vitoreaba sus razones, la mantis sentada en su hoja envidiaba los nobles corazones


Entre tanto el viento frio, meneaba ramas torcidas, agitando simpáticos aves de miradas confundidas

Para arreglar sus cantares la libélula cayó herida, mientras la mantis en sus lares le miraba sorprendida.

Unas gotas verdes más abajo sus raíces se encerraban, entre ellas tan maliciosas una prisión presentaban.

La libélula narraba fabulas de carmín ébano y perlas, la mantis con oscuras razones mentía para defenderlas.

Las raíces congelándose tejieron una nube infeliz, tallos mas arriba las aves teñían su plumaje de gris.

La libélula su canto cesó en medio de una confusión, y la mantis regordeta aplaudió con gusto y satisfacción.




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