En un segundo.

Un lunes llega igual que un martes o un viernes, los días no son más que horas. Erróneamente pensamos que la vida son horas o días y meses, pero la vida son segundos. Segundos que saltan a la nada, suicidas formando un destino. No son más que señales, luces en la pista de aterrizaje del porvenir.

 A veces quisiera ser un segundo, acabarme y dormir. Quisiera ser un segundo; un segundo como ese que tus labios besaron los míos, quizás ser ese segundo cuando te volví a encontrar, donde en un mar de rostros apareció el tuyo. Podría eternamente apegarme a un segundo, pero de inmediato uno nuevo llega, trae miles de posibilidades, me siento a pensarlo pero ya lo he perdido, tan rápido como llegó se ha marchado.

Te escribo entonces, te envío una carta, y la duda me aprisiona el pecho y el segundo es eterno, trae otro consigo de la mano, mucho más largo, mucho más cruel… Y no respondes… los segundos como un ejército forman una hora…  me duele,  te extraño, y se de nuevo que no estás. Pienso lo peor, que no volverás, que mis errores te alejaron, que hay miles de personas mejor que yo,  todo eso ocurre en medio de una danza de segundos, que como en espejos de carnaval se burlan, se alargan, se ríen, se encogen, hablan entre ellos lo sé… soy un neurótico.

Respondes, mas no sé cuantos segundos pasaron, parecen días, parecen páginas enteras de un calendario, ¿Corrieron tan deprisa como la lluvia que lava el tejado? ¡No!, soy yo quien piensa eso, soy yo quien mira los años que han pasado. Soy yo quien vive en su neurosis, quien siempre ha creído que te perderé en la lejanía. El mundo afuera me dice: Son dos días, todo sigue igual, la carta de respuesta ha llegado mientras te sumías en un delirio por tu propia voluntad.

Te leo, y no sé cuantos segundos me tomará leer tu respuesta, quizás sean pocos segundos, quizás no traigan mas segundos de la mano, quizás el ejército ha sido abolido. Y corren, corren veloces los pocos segundos que tardo en leer tu carta,  por un segundo soy feliz,  en un segundo recuerdo tus ojos mirando los míos llenándome de memorias de colores, entonces alargo ese segundo con todas mis fuerzas, no avanzo en las palabras para no perder mi felicidad, pero un ojo me traiciona, se adelanta y lee la palabra que sigue, en un maldito complot contra mí mismo mis ojos me traicionan y de la misma forma que mi corazón late a mil por saber de tí, mis ojos a mil también leen todas las palabras. Freno el tiempo compresiono la lectura, pero se tambalea, la velocidad lo hace girar sin dirección y me estrello en un punto final de tu carta.


Una vez más repito el ciclo, quizás  me digan que estoy mal, quizás mi droga es esta y del mismo modo que experimento placer al saber de tí o tenerte cerca,  tendré un  “bajón” al verte marchar o esperar que respondas mi carta. Pero todo esto ocurre en segundos, en un segundo lloro, en otro sonrío, en uno nos besamos, en otro tu cuerpo calienta el mío. Pero todo ocurre a voluntad del padre tiempo, ¡Sí! continuo… en un segundo te amo, en un segundo te miro, en un segundo me despido y del mismo modo, en un segundo he enloquecido.



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